ME DESPERECÉ EN LA CAMA Y COMO TODOS LOS DIAS LA ABRACÉ, PERO AL HACERLO SUPE QUE NO ERA MI MUJER...

Si hubiese sido ella habría sentido como formaba parte de mi mientras la estrechaba entre mis brazos, era mucho más fuerte cualquier pequeña cosa que despertara en mi algún recuerdo de ella, que mis intenciones y mis intentos por no recordarla a cada momento. Han pasado varios años y aun así cuando despierto y abrazo a Mati caigo en la cuenta de que ella ya no está, ese vacío que me estremece me lo recuerda día tras día. Mati sabe que no la amo, pero aceptó lo único que pude ofrecerle, un hombre roto que sobrevive cada día.
Hace 10 años que murió Elisa y cada día me vuelve a enamorar entre sus recuerdos y sé que siendo hoy mi consuelo mañana podrá ser mi perdición.


No hay comentarios:
Publicar un comentario